Efectos del color en nuestro organismo

paleta colores

Hablar de los efectos del color en nuestro organismo es jugar con fuego y es que, como sabemos, los colores despiertan distintas emociones en función de la persona que los mira. A pesar de todo existen interesantes investigaciones que arrojan luz sobre este tema. Un gran ejemplo es el libro: “Psicología del color” de Eva Heller, una obra muy recomendable para profundizar más en el tema.

No obstante, esta entrada pretende abordar el color desde otro punto de vista, uno mucho más objetivo, se trata de reflexionar sobre los efectos del color desde un punto de vista biológico y neurológico, es decir, qué ocurre en nuestro organismo frente a distintas tonalidades.

Cuando vemos un objeto de un determinado color es porque éste, al recibir la luz que permite que lo veamos, absorbe unas determinadas longitudes de onda mientras que otras son rechazadas. Estas ondas de luz llegan hasta nuestra retina, capaz de descodificarlas e informar a nuestro cerebro del color del objeto.

Igual que los rayos ultravioletas del sol, las ondas de luz que permiten que veamos los colores transportan energía que llega a todo nuestro cuerpo, no solo a los ojos.

Pero ¿qué ocurre si cerramos los ojos? ¿Cómo reacciona nuestro organismo al impacto de estas ondas electromagnéticas? La capacidad de ver hace que el resto de nuestros sentidos estén algo atrofiados pero, a pesar de ello, hay estudios que apuntan que nuestro organismo es capaz de “sentir los colores” con los ojos cerrados. El famoso neurocirujano Kurt Goldstein en su libro “La estructura del organismo”, publicado en 1934, ya lo sugería y recientes estudios lo confirman.

Veamos algunos ejemplos de los efectos del color en nuestro organismo.

Ejemplos de efectos del color en nuestro organismo

colores rojo, azul, amarillo y verde

El color rojo aumenta la presión arterial, los latidos del corazón, aumenta la temperatura corporal y hace que nuestro sistema digestivo se estimule. Casualmente la mayoría de restaurantes de comida rápida tienen este color corporativo.

El azul, en cambio, genera reacciones opuestas, diminución de la temperatura corporal, inhibe el funcionamiento del aparato digestivo. Casualmente es un color muy utilizado en restaurantes de cocina creativa pero poco abundante.

El amarillo estimula la actividad neuronal aunque algunos tonos concretos pueden irritar mucho el sistema nervioso. Los tonos amarillentos poco estridentes y los naranjas con algo de amarillo se utilizan en arquitectura para acondicionar zonas de lectura y estudio como bibliotecas.

El verde es un color que nos conecta con nuestros origines más primigenios, al observar una superficie de color verde nuestro organismo y nuestro cerebro se relaja en cuestión de segundos, es recomendable disponer de superficies de tonalidades verdes en lugares de trabajo de concentración.

Bien, con este artículo tampoco queremos explicar todas las reacciones fisiológicas que desencadenan de los efectos del color en nuestro organismo, sino enfatizar la importancia de estos conocimientos a la hora de diseñar un edificio y su interior.

La psicología del color

Es evidente que las reacciones psicológicas frente a los colores son tan o más importantes que las biológicas, su conocimiento también es clave en el desarrollo de un buen diseño arquitectónico pues abren otro campo de investigación mucho más amplio e incierto a la vez.

¿Por qué el negro es serio? ¿Por qué un espacio de color blanco parece más limpio que cualquier otro color? ¿Existen los colores fetiche? En una futura entrada hablaremos de todos estos parámetros psicológicos sobre los efectos del color y cómo estos estados psicológicos pueden convertirse en intensas emociones.

Antes de despedirnos queremos remarcar que una elección acertada o equivocada de los tonos que visten los espacios que diseñamos puede convertirse en capital para la salud y la felicidad de las personas que los habiten.

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